Exiliados, de Johnnie To



Como precalentamiento antes de (re)ver la secuela de Election, alquilé otra de las joyas de este maestro del cine de Asia. Afortunadamente, hace un mes Gativideo editó Exiliados (Exiled) en DVD. En esta ocasión, Johnnie To lleva el cine de gánsters a un nivel poético jamás visto. Aunque el director despliega todo su armamento coreo-camarográfico, debe ser su película menos vertiginosa, más silenciosa, melancólica, de cierto tono existencialista. Toda la estética cool de estos asesinos es abatida por un irremediable sentido de responsabilidad, que los invade tras haberse movido heterónoma o azarosamente. Buenas actuaciones (los intérpretes se transforman en verdaderos títeres al servicio de cada verso), buena fotografía y buena música.

Bandas sonoras que ando escuchando

Siempre estoy atento a la música y canciones de películas para andar escuchando luego. Así que aquí amplío la lista que empecé hace un tiempo con algunos soundtracks que sirven para el bondi. Esta vez, incluyo algunas instrumentales y otras cantadas.

Briony, de Dario Marianelli para Expiación.
He needs me, de Jon Brion para Embriagado de amor.
Let it be, en versión de Carol Woods y Timmy Mitchum para Across the universe.
The winner is, de Mychael Danna and DeVotchKa para Pequeña Miss Sunshine.
Suddenly I see, de KT Tunstall para El diablo viste a la moda.
Waiting for you, de Pat Donahue para Noches mágicas de radio.

En este video hago un breve repaso de la lista.


Los expedientes secretos X: quiero creer, de Chris Carter


De alguna manera logró entretenerme, pese a que nunca llegué a ver ni un capítulo de la serie y que es una película muy distinta a la de Rob Bowman. Seguro que es porque Carter, Anderson y Duchovny todavía saben desplegar a los personajes. El mayor desacierto es que nos cuentan demasiado sobre lo que sucede en territorio de "los malos" y así nos alejan de la paraonía de Mulder y del escepticismo de Scully. Y, por el lado de los aspectos técnicos, se nota cuánto se han achicado los presupuestos respecto a la versión anterior y que en la mano de Carter predominan los códigos televisivos. Esta vez es justo comparar la versión cinematográfica a un episodio largo.

La otra Bolena, de Justin Chadwick


Qué buena que está la Portman. Por lo demás, cine basura. El joven Chadwick ni siquiera cae en los vicios de un debutante (que aquí serían afortunados). La otra Bolena es una porquería, chata, aburrida, sin ningún vuelo creativo de ningún tipo. Desde la música hasta el vestuario (y, especialmente, en el elenco) todo está delimitado por los márgenes de la mediocridad. Y sospecho que también han metido la pata en gran parte de la reconstrucción histórica (de la época, de los personajes, de su importancia y su papel). Al que estrenó esto... ¡que le corten la cabeza!

El hijo, de los hermanos Dardenne


Tarde llego a debutar con el cine de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne. Pero en forma oportuna, ya que en la víspera del día del niño me animé a El hijo. Un argumento sencillo, un guión dosificado y complejo, una cámara que incomoda (sentimos que nuestro mentón chocará contra los omóplatos del protagonista) y un juego de géneros + carga emocional que hace que la pregunta del espectador sobre el desenlace, ante tal ambigüedad de géneros (¿es drama o suspenso? ¿habrá sinceramiento o venganza?), se transforme en una duda moral que persiste hasta el último movimiento. Es un juego entretenido, que nos pone en juego. Pequeño gran filme. Deuda saldada.